jueves, 28 de agosto de 2008



Roman Jakobson


(Moscú, 1896 - Boston, 1982) Lingüista y filólogo ruso. Antes de su graduación (1918) participó en la creación del Círculo Lingüístico de Moscú (1915) y de la Sociedad para el Estudio del Lenguaje Poético de Leningrado ("Opoyaz", 1917), los dos principales centros de difusión del movimiento posteriormente llamado "formalismo ruso", y en estos ámbitos comenzó a ocuparse de los problemas del lenguaje, de la teoría del arte y de sus relaciones.

A principios de los años veinte se trasladó a Praga (en 1923 fue nombrado allí profesor de Filología rusa, y en 1937, en Brno, lo fue de Literatura checa antigua), y publicó los resultados más interesantes de esta primera fase de sus estudios: La nueva poesía rusa, de 1921, y Sobre el verso checo, con particular referencia al verso ruso, de 1923. En estos trabajos, sobre todo en el segundo, ya se afirmaba con claridad su visión de la poesía como un sistema lingüístico dominado por leyes específicas propias, en las que se confronta siempre una distinción entre elementos significativos y no significativos, y también el aprovechamiento de éstos con fines poéticos.

El interés por los fenómenos literarios será una constante de los estudios de Jakobson: en sus Observaciones sobre la prosa del poeta Pasternak, de 1935, destacó (posteriormente volvió a tratar estos temas en sus estudios sobre afasia) la relación global y dialéctica entre "metáfora" (similitud) y "metonimia" (contigüidad), dos directrices opuestas y complementarias, fundadas en la bipolaridad del propio lenguaje, y en 1942 se ocupó de la poética en Versos desconocidos de Maiakovski.

En Closing statements: Linguistics and Poetics (1958) definió seis funciones del lenguaje, basándose en los factores constitutivos de cada proceso lingüístico: función "referencial", orientada al contexto, "emotiva" al emisor, "connotativa" al receptor, "fáctica" al contacto, "metalingüística" al código y "poética" al mensaje. La Poética, como estudio de dicha función, debe considerarse parte integrante de la Lingüística. Ya en Praga, Jakobson había comenzado a interesarse por la fonología. En 1926 estuvo entre los fundadores del Círculo Lingüístico de Praga; en 1928 participó en el Primer Congreso Internacional de Lingüística en La Haya, donde presentó un programa general de lingüística funcional y estructural, elaborado junto a Karcevski y Trubeskoi, con particular atención a la fonología, y que daba la primera demostración analítica de la existencia de sistemas fonemáticos.

La originalidad de esta postura reside en la reconducción de los fonemas, hasta entonces considerados de forma atomizada, a un principio fonético en el cual puedan definirse a través de sus trazos distintivos. En diferentes trabajos, entre los que se encuentran las aportaciones al cuarto y al sexto Congreso Internacional de Lingüística (Copenhague, en 1936, y París, en 1948) desarrolló esta teoría hasta llegar a los últimos manuales generales: Preliminaries to Speech Analysis (con C. Fant y M. Halle, 152) y Fundamentos del lenguaje (con M. Halle, 1956).
Jakobson intentó, además, extender al concepto de oposición binaria a otros aspectos del lenguaje, partiendo de dos estudios de morfología estructural Zur Struktur des russischen Verbums (1932) y Beitrag zur allgemeinen kasuslehre (1936), y por ello fue de los primeros y de los pocos que se ocuparon de fonología diacrónica en Remarques sur l'évolution phonologique du russe comparée à celle des centres langues eslaves (1929) y Prinzipien der historischen Phonologie (1931).

En 1939, después de la ocupación nazi de Checoslovaquia, se trasladó a Escandinavia: allí publicó Kindersprache, Aphasie und allgemeine Lautgesetze (1941), donde enmarcaba sus teorías dentro de una consideración unitaria del ritmo de la adquisición y la pérdida del lenguaje. En 1941 viajó a Estados Unidos, donde, por fin, se estableció. Impartió sus enseñanzas primero en Nueva York, en L'École Libre des Hautes Études y en la Universidad de Columbia, y más tarde entre 1947 y 1957 en Harvard y en el Massachusetts Institute of Technology, donde finalmente se quedó.
Entre sus más de setecientas obras, la principal recopilación es Selected Writings, en ocho volúmenes. En 1963 se publicó en París, una antología de sus Ensayos de Lingüística General, que permite captar la intención general de sus estudios y la diversidad de sus intereses. Otros artículos de 1956 y 1957 se encuentran recogidos en El desarrollo de la semiótica.

FUNCIONES DEL LENGUAJE

1. FUNCIÓN REPRESENTATIVA

Denominada también función referencial, cognitiva o informativa.
Esta función es fundamental en la comunicación lingüística y está presente en todos aquellos enunciados que dan cuenta de la realidad, de los objetos del universo.

La función representativa consiste en ese “decir algo sobre las cosas”, en hacer referencia por medio del lenguaje al mundo de los objetos y de sus relaciones. Cuando el lenguaje tiene por objeto primordial suministrar información sobre algo, estamos frente a la fucion representativa
Es decir, Se usa cuando pretendemos meramente transmitir una información, sin hacer valoraciones sobre ella ni pretender reacciones en nuestro interlocutor, por ejemplo cuando decimos “está lloviendo”, o “la capital de Marruecos es Rabat”. Esta función se centra, dentro de los elementos de la comunicación, en el mensaje, aunque también hay quien dice que se centra en la realidad exterior o referente .

2. FUNCIÓN EXPRESIVA

Llamada también función emotiva o sintomática.
Es utilizada cuando el emisor (elemento en el que se centra esta función) pretende dar cuenta de su estado físico o anímico, como cuando soltamos un “¡ay!” al pillarnos la lengua con la tapa del piano, cuando decimos a nuestra novia que la echamos de menos o cuando decimos que odiamos las espinacas

Esta función le permite al emisor la exteriorización de sus actitudes, de sus sentimientos y estados de ánimo, así como la de sus deseos, voluntades, nivel socioeconómino y el grado de interés o de apasionamiento con que realiza determinada comunicación.

Esta función se cumple, por consiguiente, cuando el mensaje esta centrado en el emisor.
Es bueno aclarar que la expresividad no se da aparte de lo representativo, sino que es una función del lenguaje que permite una proyección del sujeto de la enunciación pero con base en una representatividad. Así, en expresiones corrientes como “esa mujer me fascina “o ¡qué mañana tan hermosa!, predomina, sin duda, la función expresiva, pero con un soporte de representación simbólica dado por la alusión a unos referentes.

Para concluir, observemos que la función expresiva o emotiva se manifiesta gracias a los significados afectivos o connotativos que se establecen sobre la base de los significados denotativos : cuando hablamos, expresamos nuestro estado de ánimo, nuestras actitudes o nuestra pertenencia a un grupo social, damos información sobre nosotros mismos, exteriorizamos síntomas, aunque no tengamos siempre plena conciencia de ello.

3. FUNCIÓN APELATIVA

Es importante aclarar primero que Bühler entiende la apelación como la propiedad de influir por medio de las palabras en las actitudes, pensamientos y conducta del interlocutor.
Pues bien, estamos en presencia de la función apelativa o conativa cuando el mensaje está dirigido al oyente en forma de orden, mandato, exhortación, requerimiento o, simplemente, con el propósito de llamar su atención.

Es indudable que la forma como nos expresamos condiciona al oyente: “¿No quieres ir a cine conmigo ?”, “ te suplico, por favor, que no regreses ” ,
“quédate en tu habitación ”, “ Señor, permítame su licencia de conducción ” , y muchas otras expresiones del lenguaje cotidiano que tienen este carácter interactivo, evidencian esta función.

El vocativo y el imperativo son las formas gramaticales que expresan de una manera más directa la función apelativa: “Fernando, la existencia humana ha sido en toda época y momento un juego peligroso ”, “ Siéntate al sol ” .
Otros autores incluyen también dentro de esta función la normativa (reglamentos, leyes), la interaccional (cartas, invitaciones), la instrumental (recetas, manuales), la heurística (cuestionarios, encuestas) y la dramática (obras de teatro).

Función conativa. Mediante el uso de esta función normalmente pretendemos provocar una reacción en el receptor, que es el elemento fundamental aquí. Es decir, queremos que haga algo, o que deje de hacerlo. Es la función principal cuando, por ejemplo, decimos “vete a tomar el aire”, “abre la ventana, por favor” o “cállate”.

4. FUNCION POÉTICA

Esta función determina las relaciones del mensaje consigo mismo, y se presenta cuando todos los elementos del código lingüístico se concentran en el mensaje. El mensaje recibe una construcción especial por medio de procedimientos retóricos, estilísticos, semióticos, de selección, que tienen como propósito convertirlo en un objeto estético; tal como sucede, por ejemplo, en un poema o en un texto literario :

“Hermano de las nubes
yo soy.
Hermano de las nubes,
de las errantes nubes, de las ilusas del espacio :
vagarosos navíos
que empujan acres soplos anónimos y fríos,
que impelen recios ímpetus voltarios y sombríos.
Viajero de las noches
yo soy.
Viajero de las noches embriagadoras ; nauta
de sus golfos ilímites...

LEÓN DE GREIFF

Función poética o estética. Se pretende crear belleza usando el lenguaje. Es la función principal en poemas, novelas, obras de teatro y canciones. También es una de las principales funciones en los refranes. Esta función, al igual que la representativa, se centra en el mensaje, pero al contrario que ella, en su forma y no en su contenido. Cualquier poema es un ejemplo de la función estética del lenguaje.

Por ejemplo: “Y yo me la llevé al río, / creyendo que era mozuela, / pero tenía marido.” (Federico García Lorca).Sin embargo, como lo advierte Jakobson, “cualquier tentativa de reducir la esfera de la función poética a la poesía o de confinar la poesía a la función poética sería una tremenda simplificación engañosa. La función poética no es la única función del arte verbal, sino su función dominante, mientras que en todas las demás actividades verbales actúa como constitutivo subsidiario, accesorio. De ahí que, al estudiar la función poética, la lingüística no pueda limitarse al campo de la poesía.

5. FUNCIÓN FÁTICA

Es la función que cumple el lenguaje cuando tiene como objetivo establecer y mantener el contacto comunicativo. Siempre recurrimos, de una u otra manera, a expresiones cuya finalidad es, en términos del mismo Jakobson, “ establecer, prolongar o interrumpir la comunicación, para cerciorarse de que el canal de comunicación funciona, para llamar la atención del interlocutor o confirmar si su atención se mantiene”.

Tal es el caso de expresiones como “hola”, “aló”, “¿qué hay ?”, “¿cómo te ha ido ?”, “en fin”, “sí, claro”, “bueno”, “pues sí”, etc.

“ – Bueno – dijo el joven.
-- Bueno – dijo ella.
-- ¡ Bueno !, ya estamos – dijo él.
-- Ya estamos – dijo ella --, ¿verdad ?
-- Eso creo – dijo él -- ¡Hala, ya estamos !
-- Bueno – dijo ella.
-- Bueno – dijo él --, bueno”.
DOROTHY PARKER

No importa tanto el contenido de lo que se dice como el hecho mismo de estar en contacto con el otro, de hacerle sentir nuestra propia presencia. Esta función es evidente cuando se intercambian saludos, fórmulas de cortesía, etc.

Entonces, la función fática o de contacto tiene como finalidad precisamente poner en contacto comunicativo a los interlocutores, situarlos en el diálogo para que, abierto ya el canal, puedan desarrollar el asunto concreto que deseen.

Es interesante anotar que algunos autores le atribuyen al lenguaje propiedades sustitutivas del tacto, de las caricias, etc. Es decir, el lenguaje llega a convertirse, en ocasiones, en un suave roce, en una delicada caricia, en un tierno o amoroso abrazo ; cuando no, en un brutal golpe, en una airada bofetada o en un violento empujón. Esta función lo confirma.

Función fática. La usamos para comprobar que el canal (elemento fundamental) sigue abierto, es decir, que la comunicación es físicamente posible. Por ejemplo, cuando hablando por el móvil preguntamos si nos oyen, o cuando usamos coletillas. Ejemplos de coletillas, en cursiva: “Te quedas ahí quieto, ¿eh?“; “ayer lo pasé genial en la fiesta, ¿sabes?“.

6. FUNCIÓN METALINGÜÍSTICA

Toda ciencia tiene un objeto de estudio bien definido y necesariamente utiliza una lengua para referirse a él. Por ejemplo, la astronomía tiene como objeto de estudio la posición, el movimiento y la constitución de los cuerpos celestes. Para referirse a ellos utiliza la lengua, lógicamente haciendo uso de términos técnicos. En este sentido, la lengua es un instrumento para la astronomía.

Pues bien, la lingüística tiene como objeto de estudio la lengua, y para referirse a ese objeto de estudio también utiliza la lengua como instrumento. Esto es posible gracias a la propiedad reflexiva del lenguaje : el lenguaje puede ser ámbito de referencia de sí mismo, puede utilizarse reflexivamente dando lugar a un metalenguaje

Función metalingüística. Se utiliza cuando se usa la lengua para hablar de la misma lengua u otra cualquiera. Por ejemplo, cuando decimos “burro se escribe con b”, o “the es el artículo en inglés”. Esta función se centra en el código, es decir, en la lengua respectiva de la que se hable



BIBLIOGRAFIA
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/jakobson.htm
http://lenguai17curso0708.nireblog.com/post/2007/10/17/las-funciones-del-lenguaje-segun-roman-jakobson
docencia.udea.edu.co/LenguaMaterna/Documentos/UNIDAD%2011


UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE QUERETARO.

FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES.

COMUNICACIÓN Y PERIODISMO

5° SEMESTRE.

LOYOLA RAMÍREZ CLAUDIA JANNETTE.

SEMIÓTICA.

PROFESOR: ALFREDO FLORES ORTA

28/AGOSTO/08.